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La Qahal, asamblea de
los convocados por Dios
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La iniciativa de
convocar es de Dios
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No hay ningún mérito en
los convocados
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La asamblea es “de”
Dios
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Se reúnen para escuchar
a Dios
·
La ekklesia, nuevo
pueblo de Dios
La
palabra Iglesia viene del griego “ekklesia” que era la reunión de los
convocados por un heraldo para tratar temas concernientes a la “polis”, es
decir, raramente era una reunión con fines religiosos sino más bien profanos o
más específicamente políticos. Lo curioso está en que esta palabra se usó en la
llamada traducción de los LXX para traducir la palabra “qahal” que se refería a
la asamblea convocada para reunirse en el desierto alrededor del Sinaí para
escuchar a Moisés que había hablado con Dios y de allí en adelante se convirtió
en la “asamblea de Dios”.
Las
características fundamentales de la qahal
eran tres: en primer lugar la iniciativa de convocar partía de Dios, era Dios
quien por puro amor los llamaba en torno suyo y los sostenía luego como
comunidad convocada. Esta llamada era absolutamente gratuita, no había ningún
mérito en los convocados que condicione la llamada. La segunda característica
está en el carácter de pertenencia de esta comunidad, ellos eran la qahal Yahvé que el griego tradujo como “ekklesia tou Kyriou” (Iglesia del Señor)
que constituye el puente directo para el uso de este término en el N.T. La
naturaleza de esta comunidad es que eran propiedad peculiar del Señor, habían
respondido a su convocatoria y por tanto se distinguían de los otros pueblos
pero no en un sentido exclusivista sino como signo para todos los pueblos, es
decir, tenían un sentido marcadamente escatológico: la ekklesia se convierte en la verdadera comunidad de los últimos
tiempos. En tercer lugar, la asamblea cultual de la comunidad israelítica es
una asamblea que se reúne para estrechar sus lazos de unión con Yahvé, para
escuchar su palabra y acatar su voluntad.
El
término ekklesia en el N.T. tiene
tres significados distintos pero complementarios: en primer lugar se utiliza
para designar a la asamblea cristiana reunida en acto para el servicio
litúrgico, ya sea para escuchar la palabra de Dios, ya sea para celebrar la
“fracción del pan” que es el primer nombre que toma la celebración eucarística
en la iglesia primitiva (Cf. 1Co11, 18; 14, 4.5.12.19.23.28.33.35); ellos se
reúnen en una casa (Cf. 1Co16, 19; Rm16,5; Flm2). En segundo lugar ekklesia designa a los cristianos
residentes en una ciudad (Hch 5, 11; 1 Tes 1, 1; 2 Tes 1, 4; Ga1, 2; 1Co 1,2;
Ap 1, 4; 2, 23; 22, 16, etc.). Por último, ekklesia
tiene también un sentido universal, es decir, designa a todos los fieles de la
nueva comunidad mesiánica de la salvación, al nuevo pueblo de Dios disperso por
el mundo.
En
definitiva, podemos concluir que se mantiene una continuidad en la comprensión
del término ekklesia en el A.T. con
la evidente e imprescindible relación con Cristo ,lo cual le da el toque de
discontinuidad. La Iglesia es el nuevo pueblo de Dios, heredero de las promesas
del pueblo de Israel pero con la gran diferencia de que estas promesas ya están
cumplidas en Jesucristo y a su vez, esta Iglesia tiene una apertura sin
discriminación a todos los creyentes en Cristo. El lazo de unión de la
comunidad israelítica era el lazo de sangre cuando se volvió el pueblo de las
doce tribus; pero, en el caso de la comunidad cristiana, es la fe en Cristo
Jesús la que les hace estar en comunión con sus hermanos. Quien toca a un
hermano de la comunidad toca a la Iglesia misma (Cf. Ga 1, 13)
Lo
nuevo de la comunidad cristiana está precisamente en que ella no sólo es la ekklesia de Dios, sino al mismo tiempo
la ekklesia de Cristo. Mantiene las
mismas características de ser convocada por Dios porque es Cristo quien convoca
la Liturgia, es él quien habla, es él quien celebra, es él quien perdona, es él quien cura, es él quien transforma, es
él quien salva. La comunidad cristiana se sigue reuniendo en torno al “Dios con
nosotros”, en torno a su palabra, en torno al altar que es Cristo mismo donde él
se entrega para nosotros y sólo por amor a nosotros en su cuerpo y en su sangre
donde nos podemos hacer uno con Él. A diferencia de la qahal no hay lazo de
unión con Dios más estrecho que éste.
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